¿Que qué cambiaría?

28 09 2011

Ante una inocente pregunta en un foro de debate; uno no puede, a veces, evitar excederse considerablemente en la respuesta. ¿Qué cambiarías de ADE -carrera que llevo cursando tres años- y qué importaciones propondrías de otras fases de la vida educativa?  

En primer lugar, me gustaría disculparme por la extensión; pero hay temas que afectan especialmente a uno. Se nos pregunta qué se debería enseñar en una facultad de economía y cómo. Comenzaremos, brevemente, haciendo referencia al profesor Niall Fergusson –extraído de la lectura del profesor Domínguez- , quien señala que estudiantes a los que se ha enseñado en las mejores universidades del mundo “no conocen la diferencia entre el tipo de interés nominal y real.”

Solamente esa crítica de media línea sería suficiente para cambiar radicalmente un programa de estudios. La pregunta sería la siguiente: ¿Qué hace un licenciado en Administración y Dirección de Empresas durante cuatro años si al recibir el título es incapaz de decidir la mejor vía de financiación para su empresa por desconocer la diferencia entre interés nominal y real? ¿Con qué clases, exposiciones, trabajos, tesis y pensamientos variados se han llenado quizá más dos mil horas lectivas?

Coincido con el profesor Domínguez: debería existir un primer ciclo en el que se plantease simplemente unos conocimientos básicos –pero sólidos y necesarios- por áreas sin los cuales no puede ni administrarse ni dirigirse una empresa.

 Sería interesante conocer cómo se contabiliza realmente en la empresa –abandonar sistemas arcaicos y facilitar la familiarización del alumnado con programas informáticos utilizados hoy en día-, hacer tangibles los documentos que se utilizan en Hacienda o en materia de Seguridad Social, cómo se escoge  un préstamo o cómo se interactúa con un cliente (habilidades sociales) y nociones básicas de expansión de un negocio a través de las nuevas tecnologías.

Para más adelante se podrían dejar conocimientos basados en otros instrumentos algo más complejos, pero también utilizados en la vida real. Por ejemplo, continuando con el ejemplo de financiación, podrían presentarse medios de cobro o pago en el comercio internacional, mercados de opciones, problemática del comercio electrónico. Todo ello de forma real, con un cierto contenido teórico, pero sin perder de vista qué es lo que se requiere para administrar y dirigir.

Hay veces que da la sensación de que no existe un término medio. Por un lado, ¿de qué sirve a un alumno memorizar siete definiciones de empresa, de ciencia o conocer exactamente los metros cuadrados que diferencian un supermercado de un hipermercado? Por otro, ¿es imprescindible demostrar matemáticamente la varianza o saber representar gráficamente bienes complementarios para poder dirigir un pequeño negocio?

 Creo que se intenta, sin conseguirse, dar una formación desde el primer momento para lograr doscientos ejecutivos de GM, IBM o Appel por promoción –y por facultad- y se obvia por completo tanto el fomento del carácter emprendedor –no es que en este país no haya ideas o seamos miopes: quizás falte el conocimiento para poner en marcha la maquinaria- como, y lo que es más evidente, que GM sólo hay una. ¿Cómo puede ser que, después de tres años, no se haya explicado de forma sencilla los pasos a seguir para crear una pequeña empresa? ¿Alguien sabría –si no es porque se ha interesado por su cuenta en saberlo, perdiendo su tiempo- por dónde empezar?

Si veo positiva la enseñanza en esta carrera de políticas macro –quizás peco de subjetividad porque siempre me sentí más atraído por Económicas- y me parece oportuno, aunque entiendo que no todos coincidiremos y todos cambiaríamos cosas, en que en ambas Macros se haya ofrecido –a diferencia de los cursos de licenciatura- una visión lógica en la que el componente matemático se veía reducido considerablemente y que permitía conocer qué rayos sucede con la inversión o con la inflación cuando bajan o suben los tipos de interés.

Por último si debemos señalar aspectos positivos que pueden extraerse de otras etapas educativas, nos quedamos de la educación primaria, el seguimiento individualizado del alumno y la facilidad de acceso al docente y de la formación profesional, su proximidad al mundo de la empresa y la concreción de sus programas. La educación secundaría creo que debería revisarse también profundamente. Pero eso es otra guerra.

P. Guerrero





Biel: Incontables años de padrinazgo.

7 07 2011

En la reunión a tres bandas celebrada en la capital del Estado entre el presidente nacional del Partido Popular, Mariano Rajoy, la futura presidenta de la comunidad autónoma de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, y el polifacético –después de haber desempeñado la práctica totalidad de cargos públicos a los que podía aspirar- y eterno padrino aragonés José Ángel Biel, se perfilaron la líneas básicas, sin excesiva concreción, de la política aragonesa durante los años venideros tras evidenciarse el pacto entre PAR y PP.

A primera vista, atendiendo a la distribución de escaños en la asamblea legislativa autonómica tras las pasadas elecciones del 22 de mayo, el pacto no sorprende en exceso, pues, de no haber tenido lugar y de no haber sido posible la inminente investidura de Luisa Fernanda Rudi como presidenta, no hubiera quedado otra que disolver en dos meses las Cortes y proceder a la convocatoria de nuevos comicios.

Sin embargo, si escarbamos un poco y hacemos memoria, el modo en el que ha sido solventado el conflicto y los argumentos esgrimidos merecen nuestra atención en esta entrada.

Cierto es que durante la campaña electoral el presidente del PAR se jactó de repetir que por debajo de ocho diputados no entraría su partido a formar gobierno. E igualmente es cierto que, después de obtener siete escaños, no ha reclamado para sí ni para los suyos consejería alguna. Sin embargo, el mantenimiento tanto de buena parte de las direcciones generales que poseía en la anterior legislatura como de la dirección en las principales empresas públicas de la Comunidad –cuya supresión aparece a la fecha de hoy como poco probable- le sigue reservando una parcela de poder semejante y le permite mantener una capacidad para el reparto de cargos similar. Máxime cuando las comarcas, principal agencia de colocación de los aragonesistas, se reputan también como intocables a pesar de la crítica realizada por los populares en los meses precedentes.

La cosa no queda ahí, pues, al igual que ya ocurriera en el 82 y en el 96, es previsible que, tras el pacto, ambas fuerzas concurran en la misma lista electoral para las próximas generales –cuya fecha de celebración sigue siendo, a fecha de hoy, un interrogante-. Debe retenerse aquí el reciente tándem PP-UPN y el pertinente descuelgue de Salvador Armendáriz al Grupo parlamentario mixto. Atendiendo a que en Aragón el mango de la sartén lo tiene cogido en última instancia el Partido Popular, parece poco probable que un supuesto diputado aragonesista osase romper la disciplina de voto del grupo en que se integra –pues no parece descabellado pensar en un castigo por parte de los populares en forma de cese de los diversos cargos públicos ocupados por gente del PAR: cuyo mantenimiento es precisamente el requisito imprescindible para el apoyo a Luisa Fernanda Rudi por parte de esta fuerza política-.

Así las cosas, no se sabe hasta qué punto conseguiría J.A. Biel con ello –a pesar de insistir vehementemente- situar a Aragón en una posición privilegiada a nivel nacional pues el papel de su representante en el Congreso se limitaría a seguir el sentido del voto del resto de populares. El acuerdo, sin embargo, sería de gran utilidad para el Partido Popular –y altamente peligroso para un PSOE del que M. Iglesias, compinche de Biel desde 1999, es hoy tercera cabeza- desde el momento que conseguiría aunar fuerzas de voto conservador en la comunidad aragonesa y evitar la penalización de restos que provoca la aplicación de la fórmula D´Hont a la hora de repartir los escaños en cada provincia.

Veremos en que se materializa la bilateralidad en las relaciones Estado-Comunidad Autónoma pregonada por el dirigente del PAR en caso de llegar Mariano Rajoy a Moncloa en los próximos meses. Aunque los populares no se han mostrado, por lo general, proclives a la aplicación de esta fórmula que genera un sistema asimétrico entre Comunidades –vaticinando, quizás con cierto melodrama, la ruptura del Estado-, no puede olvidarse la postura de Aznar tras los resultados electorales de 1996: aumento de la participación de las CCAA en la recaudación fiscal 15 puntos y afición por el catalán como lengua para la comunicación en el ámbito íntimo. En cualquier caso, no cabe comparación entre el peso político de CiU en 1996 y el del PAR en 2011.

Y es que al Partido Aragonés le es indiferente la derecha, la izquierda, adelante o atrás cuando de seguir ocupando áreas de poder se trata. La proporcionalidad corregida introducida por el sistema electoral aragonés –en el que el valor del voto de la provincia menos poblada, Teruel, supera en 2,5 veces al de Zaragoza- conlleva que el PAR lleve siendo desde el pleistoceno la bisagra de gobierno en esta Comunidad. Parece mentira que una fuerza política que carece de representación en el municipio que aglomera el 70% de la población de este territorio sea quien tenga que decidir el futuro de la totalidad de los aragoneses durante cuatro largos años más.

P. Guerrero.





Reflexionando en la Jornada.

22 05 2011

Ni a favor ni en contra, pero sin ser indiferente. El abanico de propuestas latentes desde hace tiempo pero puestas de manifiesto efusivamente desde hace menos de una semana, hace imposible una práctica identificación con todas ellas.

Evidentemente que es encomiable la defensa de la tasa Tobin a las transacciones de capitales con fines meramente especulativos desvinculadas por completo –o inclusive actuando en contra- de la economía real.

La limitación temporal en el desempeño de funciones directivas en la cúpula de los partidos políticos es imprescindible si entendemos que el principal problema de la “partitocracia” es el congelamiento burocrático de la política. También la reforma de la Ley Orgánica de Régimen Electoral General parece un objetivo loable atendiendo a la escueta reforma llevada a cabo a principios de este 2011.

El control de la financiación de los partidos es bochornoso como ha puesto recientemente de manifiesto el informe del GRECO –órgano del Consejo de Europa-. No es concebible la opacidad en las cuentas de los municipios de más de 20.000 habitantes o la obtención de crédito a través de sus Fundaciones; soslayando de este modo los límites establecidos en el sistema de financiación público-privado reformado en 2007. El carácter no vinculante de las advertencias del Tribunal de Cuentas –que carece de jurisdicción en cuanto a la fiscalización de las cuentas de partidos políticos- y las trabas puestas a sus investigaciones deberían sacar a algunos los colores.

También es positivo, a nuestro parecer, una apuesta decidida por lo público y la laicidad. Especialmente por la separación de Estado y clero en el ámbito educativo; pues al igual que un científico se abstiene de adoctrinar a los feligreses en las Iglesias, parece justo, por puro mimetismo, que los sacerdotes procedan a hacer lo propio en los centros que deberían ser referentes del saber.

Y para ello claro que es necesaria la fiscalidad. No tanto en materia de progresividad –como se dice, pues el nivel es similar al de países nórdicos- sino de presión –donde se está 20 puntos por debajo- y, sobretodo, de afloramiento de la economía sumergida en la que habrá que ver en los próximos meses la efectividad de las medidas tomadas por el Ejecutivo recientemente –aunque sin un incremento notorio de la eficacia de las inspecciones de trabajo no se puede ser demasiado optimista-.

Y es normal el desencanto con determinadas políticas llevadas a cabo por el Ejecutivo esta última legislatura como el regalar 2500 euros por hijo sin discernir por renta; pues, desde una perspectiva macroeconómica los incrementos de las transferencias a las familias equivalen a una reducción de impuestos encubierta: Aumenta el déficit presupuestario del Estado y las repercusiones en el incremento del PIB suelen ser menores que las conseguidas con una intervención directa estatal en la economía –salvo supuestos en que juegan las expectativas, como el caso irlandés de finales de los 80 que no vienen aquí al caso-. Es preferible construir guarderías públicas, cuya construcción y mantenimiento genera empleo, que transferir efectivo a unas familias que a saber tú en que cuernos deciden gastárselo. Sus decisiones individuales son tan racionales como incongruentes la suma colectiva de todas ellas.

La realidad, sin embargo, no es sencilla y ello es algo que no podemos obviar. Desde aquí entendemos que la complejidad de las sociedades actuales no hace posible una democracia exclusivamente directa. Si por democracia real entendemos una crítica ácida al modelo representativo como forma de impulsar unos cambios ineludibles en su funcionamiento, no podemos sino alegrarnos del cambio de rumbo que ha tomado la sociedad civil.

Sin embargo, no vemos oportuno caer en la utopía de la instauración ni de un sistema asambleario organizado por barrios -o como buenamente se quiera- que envía a sus representantes a un determinado lugar; pues no sólo no entendemos donde radica su diferencia con el sistema representativo actual sino que consideramos, además, que se pierde perspectiva global; pasándose de lo que en abstracto debería ser una asamblea deliberativa representativa de una nación a un mero congreso de embajadores de diferentes lugares: Dándose, en definitiva, un salto hacia atrás en la Historia en lugar de hacia delante- ni de una democracia directa completamente a través de las tecnologías de la información –pues la diversidad social, el constante enfrentamiento entre posturas dentro de un crisol inabarcable de propuestas, dificultaría y retrasaría enormemente la toma de decisiones complejas: ¿A quién correspondería la iniciativa legislativa?¿quién redactaría materialmente una proposición de Ley que regulase temas trascendentes –y complejos en muchas ocasiones- en materia de muerte digna, infraestructuras o educación?¿y quién las llevaría a cabo?¿Tendríamos poder ejecutivo para la concesión de becas, subvenciones o convocatoria de oposiciones a médico y maestro?… ¿y se exigiría algún quórum para que la aprobación de una Ley gozase de legitimidad?¿No terminaría siendo al final, de nuevo, cosa de unos pocos?

Dado que entendemos que la respuesta a la última de las preguntas es afirmativa –aunque evidentemente, y como nos sabemos minoritarios estos días en este punto, animamos a cualquiera que hasta aquí hubiese llegado a expresar su opinión en un comentario, oportuno y agradecido de antemano, junto a esta entrada- consideramos que el problema no reside tanto en el modelo sino quizás en el contenido. Es necesario, por tanto, introducir los pertinentes correctores que deben pivotar en torno a la idea de transparencia.

“Ni PP ni PSOE” se escucha y se lee una y otra vez –y con esta, claro, una más-. Sin embargo, quien lo dice, por lo general, tenía claro desde hace mucho la primera parte. De la segunda se ha ido dando cuenta poco a poco a lo largo de estos últimos meses. Mientras el electorado de la derecha mantiene una fidelidad de voto próximo al 80% el de la izquierda no llega apenas al 40%. Lo que suceda mañana es una gran incógnita en función de si el desencanto se materializa en abstención o, por el contrario, se confía el voto a otras fuerzas políticas cuyo programa, en líneas generales, no se aleja tanto de la mayoría de los puntos tratados más arriba y que hace sólo unos meses pasaban completamente desapercibidos.

De ahí el rechazo visceral de “Dávilas”, “Pedros Jotas” y demás tropa que empiezan a ver como el desencanto con el Gobierno no es “sólo” con el Gobierno estatal (pues Gobierno es y seguirá siendo mañana el Partido Popular en Valencia o en Madrid: con paro, con déficit y con toda pesca). La abrumadora mayoría que creían haber conseguido dejando correr el agua tiene riesgo de diluirse en función de los derroteros que tome la jornada de mañana.

La forma de canalizar la pluralidad de proyectos señalados debe discurrir a través de unos partidos que noten el aliento de la población en la nuca. La presión ciudadana, impensable hace unos meses, parece haber llamado a la puerta al fin. Si decide entrar definitivamente, la reforma de los partidos no puede hacerse esperar. Mañana a estas horas estaremos de análisis post electoral. Vaticino la abstención. Pero estaría encantado de equivocarme.





Argumentos torticeros

14 04 2011

La Asamblea Legislativa cántabra, que sustenta en la Presidencia del Gobierno al campechano Revilla, ha decidido en estos días que el Consejero de Presidencia del Ejecutivo autonómico sea incluido en la terna que se eleva al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ)  para que éste nombre a algunos magistrados de la Sala delo Civil y lo Penal  del Tribunal Superior de Justicia de dicha Comunidad Autónoma (TSJC). El tema nos ha llamado la atención desde el momento que pone de manifiesto cómo el método que recoge nuestro sistema para la designación de Jueces y Magistrados puede poner en entredicho la independencia del Poder Judicial respecto del Ejecutivo y Legislativo, que conformarían las tres patas del poder atendiendo a la clásica división tripartita del mismo propuesta por el Barón de Montesquieu ya en el siglo XVII.

Debe ser reseñado, en primer lugar, la gran diferencia entre los modos de acceso a la carrera judicial que prevé nuestro sistema: Por un lado, encontraríamos el previsto para los Tribunales Superiores de Justicia –en el que parte de sus Magistrados son nombrados por el CGPJ a propuesta de las Asambleas Legislativas autonómicas- y, por otro, aquel previsto tras la superación de la pertinente prueba acreditativa: Es decir, tras la aprobación de una oposición. (No entramos en el modo de nombramiento de los Magistrados del Supremo, pues ello nos obligaría a hablar más en profundidad del órgano de autogobierno de los jueces y ello no es objeto de esta entrada)

En nuestra opinión, mientras en el segundo de los modelos expuestos queda salvaguardada la previsión legalmente establecida  en virtud de la cual el ingreso en la carrera judicial estará basada en los principios de mérito y capacidad, se plantean dudas más que considerables sobre el primero.

Si la elección corresponde a la Asamblea Legislativa de una Comunidad Autónoma –donde el carácter político del nombramiento es directamente perceptible, y aunque se exija que la designación tenga lugar entre juristas de reconocido prestigio como forma de tratar de reducir el componente político, uno no puede dejar de plantearse hasta qué punto merece la pena el sacrificio de la objetividad por una supuesta ganancia no demostrada empíricamente en competencia.

Al igual que en la Administración el brazo político se extiende cada vez hacia escalafones más bajos de su estructura jerarquizada, dicha prolongación, de una forma no tan perceptible para el ciudadano medio, tiene lugar también en cuanto al Poder Judicial se refiere: No sólo en cuanto al órgano de autogobierno de los Jueces, sino en lo referente a los propios encargados de dictar sentencia aplicando el Derecho al caso concreto.

Nos parece torticera e interesada la reacción del Presidente de la comunidad cántabra Miguel Ángel Revilla –el mismo que acude en taxi La Moncloa, prefiere la grada al palco del Santiago Bernabeú o considera un “agravio” que Santander no tenga AVE- cuando afirma para eximirse de cualquier tipo de responsabilidad que “las leyes no las hago; yo las acato. Que las cambien en Madrid”.

 Es verdad que el Gobierno cántabro carece de competencias para la regulación de esta materia, y, no es menos cierto, que jurídicamente queda amparada la propuesta del Consejero –siempre, claro está, que renuncie a su condición de miembro del Gobierno atendiendo a la exclusividad negativa de Jueces y Magistrados en el ejercicio de la función jurisdiccional: 117 CE-,

Sin embargo, la Ley es lo suficientemente flexible y no impone que sea precisamente un Consejero quien deba ser propuesto como Magistrado por la Asamblea Legislativa autonómica. Si el presidente cántabro hubiese considerado poco oportuno designar como candidato por parte del Grupo Parlamentario de su partido (PRC) a un individuo que lleva ejerciendo funciones ejecutivas desde el año 1996, le hubiera bastado con proponer a otro jurista de reconocida competencia con más de 10 años de ejercicio profesional.

Somos conscientes de que es imposible prohibir la ideología a las personas. Pero si debe en  ocasiones mitigarse su manifestación; pues el nombramiento podría socavar la necesaria confianza del ciudadano en la independencia e imparcialidad de la judicatura. Aunque el requisito de la formación y el prestigio exigidos tratan de desvirtuar atisbos de arbitrariedad, es poco probable que lo logren en un caso en el que la vinculación partido-persona es tan estrecha: Consejero desde 1996, secretario general del PRC y diputado en la propia asamblea legislativa que le propone.

Dado que siempre cabe la posibilidad de que aparezcan sujetos como el Presidente cántabro dispuestos a hacer una interpretación en sentido lato de la Ley, parece oportuno que la designación de los Magistrados de los Tribunales Superiores de Justicia quedase normativamente prevista a través de un modo objetivo como lo es la superación de una oposición. En la que quedan acreditados fehacientemente el mérito y la capacidad.

 P. Guerrero





El Universo (V): La Muerte de las Estrellas, Supernovas

16 02 2011

En el anterior artículo dejamos en el aire una pregunta a la que daremos respuesta a continuación: ¿qué relación tienen las enanas blancas con las supernovas? Sin embargo, antes de contestar, es preferible mencionar algunos aspecto concretos de las supernovas.

Una supernova es una gran explosión cósmica, que tiene lugar bajo determinadas circunstancias en una estrella, en la que se emite gran cantidad de energía y materia a gran velocidad. Si se analiza el espectro de la radiación que emiten, se pueden clasificar en dos tipos: las supernovas de tipo II, que son aquellas en las que el espectro contiene líneas de emisión de hidrógeno, y las de tipo I en las que no aparecen. Trataremos primero estas últimas, que además nos servirán para responder a la pregunta que formulamos al principio.

Al contrario de lo que cabría pensar al contemplar nuestro Sistema Solar, la mayoría de las estrellas no son solitarias sino que forman sistemas binarios, es decir, parejas de estrellas orbitando alrededor de un centro de masas común. Normalmente cada una de las estrellas que forman el sistema tiene un ciclo vital independiente. Pongámonos en el caso en el que una de las estrellas fuera el tipo mencionado en el artículo anterior, osea, que no tuviera más de 9-10 masas solares. Imaginemos ahora que dicha estrella completara su secuencia principal, evolucionando posteriormente hacia una gigante roja y reduciéndose finalmente a una enana blanca compuesta principalmente por elementos pesados como el carbono o el oxígeno producto de la fusión del helio.

 

Sistema binario formado por una enana blanca y un gigante roja.

Aunque sigue realizando procesos de fusión en su núcleo, lo hace a un ritmo extremadamente lento, tanto que, teóricamente, la fuerza de la gravedad sería suficiente para hacer que colapsara. Lo que impide que esto ocurra tiene un nombre propio, y es la presión de degeneración de electrones. Por decirlo de alguna forma, a los electrones no les gusta estar juntos. Cuando la estrella se comprime lo suficiente, los electrones se empiezan a repeler entre sí, lo que se traduce en una presión que evita que la estrella colapse sobre sí misma.

Retomemos ahora el ejemplo anterior. Teníamos una enana blanca orbitando alrededor de una estrella que puede encontrarse en su secuencia principal o en la etapa de gigante roja. Si esta estrella está lo suficientemente cerca, se produce una acreción de materia desde ella hacia la enana blanca debida al intenso campo gravitatorio que genera esta última como consecuencia de su gran densidad. Conforme aumenta su masa, el interior se calienta a su vez, llegando un punto en el que la temperatura en el interior es suficiente para iniciar la fusión del carbono.

Una vez que se inicia este proceso, gran parte de las reservas de oxígeno y carbono se consumen en cuestión de segundos, produciéndose una potente deflagración que se extiende a lo largo de toda la estrella. La inmensa cantidad de energía generada crea una potente explosión, liberando ondas expansivas en las que se expulsa materia a grandes velocidades que alcanzan hasta un 3% de la velocidad de la luz. Este tipo de supernovas son las denominadas de Tipo Ia.

Tienen la particularidad de que, dado que el proceso de fusión se inicia con una cantidad determinada de masa, las características de estas supernovas son muy similares entre sí, de forma que el brillo que emiten es prácticamente el mismo bajo cualquier circunstancia. Por ello se utilizan como candela estándar. Esto quiere decir que, midiendo el brillo aparente de las supernovas de tipo Ia observadas desde la Tierra, se puede saber la distancia a ellas según éste sea más o menos intenso.

Las estrellas que tienen más de 9-10 masas solares, sufren un proceso completamente distinto a los anteriores casos mencionados. A diferencia de las estrellas con menos de 9 masas solares, en el interior de este tipo de estrellas se generan las temperaturas y presiones suficientes como para que, una vez fusionado el helio en carbono, éste pueda continuar fusionándose. El interior de la estrella queda entonces dividido en capas, como si de una cebolla se tratase, con los elementos más pesados situados cerca del núcleo.

 

Estructura en capas de una estrella masiva.

Este proceso de fusión continuará hasta que en el interior se forme un núcleo de hierro. La fusión del hierro no genera la suficiente energía como para sostener a la estrella. Lo único que impide que la estrella colapse es la presión de degeneración de electrones que ya hemos mencionado. Sin embargo, las capas exteriores al núcleo continúan fusionando elementos en hierro, aumentando de esta forma la masa del núcleo. Cuando se supera el límite de 1,4 masas solares, denominado límite de Chandrasekhar, ni siquiera la presión de degeneración es suficiente, y el núcleo acaba por ceder, contrayéndose rápidamente.

En este momento, los electrones y los protones se acercan lo suficiente como para unirse, formando neutrones y neutrinos en el proceso. La rápida contracción provoca que los neutrones sufran una serie de rebotes, que golpean las capas exteriores al núcleo con la suficiente fuerza como para expulsarlas de manera violenta, creando una supernova. Las de este tipo reciben el nombre de supernovas de Tipo II. Tras la explosión en el interior de la estrella suele persistir una densa esfera formada por neutrones, las ya conocidas estrellas de neutrones, que eventualmente darán lugar a los púlsares.

Tanto las supernovas de tipo I como las de tipo II dejan un rastro tras de sí, un halo de materia caliente que se extiende varios millones de kilómetros alrededor de donde antes se encontraba la brillante estrella formando las coloridas nebulosas que conocemos como remanentes de supernovas.

Sin embargo las supernovas de tipo II son de gran interés, ya que son el origen de todos los elementos pesados que forman el universo. El hierro que forman las vigas de los edificios, el calcio que compone nuestros huesos, el oxígeno que respiramos, todo proviene de estas brillantes explosiones que tienen lugar constantemente a lo largo de todo el Universo. Además, se ha comprobado que las supernovas de este tipo también son una de las mayores fuentes de neutrinos. ¿Os acordaís que ya los mencionamos en el artículo dedicado a la materia oscura como una de las posibles partículas que podrían componerla?

Así que espero que este extenso artículo haya servido para que comprendáis mejor estos fenómenos que aúnan destrucción y creación. Sin embargo, aunque son la clave de todo lo que vemos a nuestro alrededor, os aseguro que prefeririáis no estar demasiado cerca de una. De hecho, ya se tiene bajo rigurosa vigilancia a varias estrellas cercanas cuya muerte en forma de supernova podría llegar a tener consecuencias incluso en la Tierra. Sin ir más lejos, recientemente han aparecido noticias de la inminente (en escalas astronómicas) muerte de la estrella Betelgeuse, que se encuentra a unos 600 años luz, y que algunos agoreros afirman que podría tener consecuencias en la Tierra.





Tozudos, hipócritas, valientes y cobardes.

12 02 2011

La hipocresía y la tozudez, en mayor o menor medida, son dos rasgos intrínsecos a la naturaleza del ser humano. Aunque nunca me había parado a pensar si ambos son excluyentes o pueden concurrir conjuntamente, lo cierto es que los recientes acontecimientos acaecidos en Egipto parecen poner de manifiesto que los líderes políticos occidentales han optado por decantarse por alguna de las dos posturas. O una u otra. O hipócrita o tozudo.

Tozudo es el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, cuando en la antesala del Consejo Europeo de hace algo más de una semana  proclamó a Mubarak como el hombre más sabio de todo Oriente Medio. El polémico Berlusconi, conforme se desmorona el presente y se destruye políticamente su futuro –jurídicamente está por ver después de que la Corte Constitucional italiana declarase sólo de un modo parcial inconstitucional la Ley del legítimo impedimento y pasase la pelota al tejado de cada uno de los jueces- ante un innumerable listado de escándalos, trata de aferrarse a un pasado dorado y defender  al dictador egipcio que debió ser compañero de golferías y borracheras.

Hipócritas son el resto de dirigentes occidentales cuando dan un giro de 180 grados a su postura con respecto a Mubarak. De líder ejemplar a tirano y opresor en pocas semanas. Vaya cambio. De un vergonzoso silencio en los primeros días de movilizaciones a llenarse de orgullo hablando de libertades y derechos de los ciudadanos de los países árabes.

Ciertamente parece preferible la hipocresía a la terquedad; pero no sería de recibo que desde occidente ahora nos autoproclamásemos defensores y paradigma de los valores democráticos. No hemos sido valientes. Por mucho que estos días se sucedan las declaraciones solemnes de los dirigentes políticos, no sería justo que en los libros de Historia lo sucedido estos días quedase reflejado como una nueva lección magistral de apoyo a la democracia por parte de las potencias occidentales.

No. No hemos sido valientes porque tenemos miedo tanto de perder el estatus y nivel de vida que conseguimos en el pasado bajo el paraguas del expolio sistemático de las riquezas de las antiguas colonias –en Latinoamérica, el norte de África o en el Indostán-  y disfrutamos actualmente como de ser objeto de ataques terroristas perpetrados por aquellos que han dicho basta a su precaria situación económica en contraposición con un opulento occidente y se han dejado seducir por los mensajes de un integrismo religioso que se aprovecha de la incultura y la escasez.

Y es ese miedo el que hizo que tendiésemos la mano –y sigamos tendiéndosela en aquellos lugares, como Marruecos, en los que las voces discordantes se silencian con mano dura- a auténticos dictadores que con su derecha nos la estrechaban recíprocamente y usaban su izquierda para estrangular a sus ciudadanos mientras nosotros sonreíamos complacidos creyendo que una política represora mantenía a raya el extremismo islámico y esterilizaba cualquier tipo de modificación en el tablero político-económico.

Sin embargo, el papel que juegan la religión y el extremismo en una sociedad –y también  por tanto, como conjunción de ambos, el extremismo religioso- está relacionado inversamente con el nivel de renta de sus habitantes; pues la pobreza constituye un caldo de cultivo idóneo para la proliferación de este tipo de ideas. La solución al problema que se nos plantea no pasa, de modo alguno, por la represión violenta sino por el desarrollo económico de otras áreas del planeta.

Es encomiable que en un país como Egipto, en el que 30 de sus 80 millones de ciudadanos viven con menos de 2 dólares al día –menos de euro y medio- y en el que una reducida oligarquía se llenaba los bolsillos a costa del resto, el movimiento popular que ha dado al traste con el régimen de Mubarak haya conseguido sobreponerse a cualquier tipo de connotación de carácter religioso sacándole los colores a aquellos que cobardemente apoyaban la dictadura ante el pavor que les suscitaba cualquier tipo de modificación en la situación geopolítica de la zona.

Lo que está sucediendo estos días en Egipto en particular y en el mundo árabe en general, no puede servirnos de excusa para reafirmarnos en nuestra auto-consideración como modelo a seguir por el resto de los mortales. Deberíamos aprender de los errores cometidos y de los que seguimos cometiendo en nombre de una “realpolitik” cortoplacista que va tapando agujeros y, a su vez, engendrando problemas mucho más graves cuyas repercusiones se dejarán sentir en un marco temporal más amplio.

Mientras al inicio nos preguntábamos si hipocresía y tozudez podían concurrir o no en un mismo sujeto, no alberga duda alguna la manifiesta incompatibilidad entre la cobardía y la valentía. Hemos sido cobardes porque teníamos miedo. Tenemos que bajar del pedestal al que nos hemos encaramado, sacar conclusiones de lo  sucedido y, sobretodo, poner en práctica lo aprendido para evitar volver a incurrir, o seguir incurriendo, en errores del pasado.

El miedo es un sentimiento tan humano como inútil.

P. Guerrero

badenpermanente@gmx.es





La madre de progreso (IV)

12 02 2011

Tecnología, progreso, e innovación.

Hace muchos años, casi tantos que cuesta recordar, sucedió algo mágico e inesperado en un sitio llamado “Inglaterra”. El hombre volvió a recurrir a la madre del progreso, la tecnología, para avanzar en la historia, y se produjo la primera revolución industrial. Cuando las primeras máquinas empezaron a surgir, se vieron como algo amenazador, incluso dañino para la sociedad, y no faltaron aquellos que quisieron destruirlas en aras de un futuro mejor. Y sin embargo, sin aquellos progresos del pasado, la situación de hoy, sería muy distinta.

Esto que, para aquellos humanos era algo novedoso, no debería extrañarnos al ver la evolución de los grandes imperios de la antigüedad, los cuales florecieron a medida que avanzaban los descubrimientos. Más tarde, sobrevino la Edad Media, la cual se trata de un periodo que, por hacer un símil al estilo tragicomedia griega, es bastante parecido a lo que sucede hoy en día con el Real Zaragoza S.A.D. ( Siento la referencia al tema futbolístico, es algo que no he podido evitar).

Lo que quiero poner de manifiesto, es que la tecnología es nuestra aliada, siempre lo ha sido, y en estos momentos, muchos son los que a día de hoy, se niegan a abrir los ojos ante una nueva revolución “industrial”, cayendo de forma gustosa e incluso jactándose de ello, en dicha Edad Media, pero versión empresa.

De hecho, no es la primera vez, que leo, o escucho a diferentes personalidades del mundo empresarial, que nuestro modelo de negocio, sigue anclado en el S.XX.

Debemos darnos cuenta, de que la revolución digital ha llegado, es un hecho y hay que aceptarlo para comprenderlo.

Si por algo se caracteriza el ser humano, es por su capacidad de adaptación al medio que le rodea. El que mejor consiga abrazar las nuevas corrientes, saldrá reforzado, el que no lo logre, perderá el barco del progreso, y veremos que le sucede a largo plazo.

Internet ha cambiado las reglas del juego. La información es libre, y las personas, antes limitadas por nuestros conocimientos (como en una dictadura empresarial) somos libres para decidir, qué consumir, cuando, como y porque hacerlo.

Por ello la empresa debe abrazar la tecnología, y adentrarse en ella. Personalmente he de decir, que es muy ilustrativo, meterse en Facebook, Twitter, o similares, y buscar a las grandes empresas de cada sector, o ver, por ejemplo, que negocios similares al nuestro, están en la red, que opinamos las personas de ellos, y si de verdad se preocupan por servir y ayudar a las personas, o si se trata de una estrategia de marketing a la vieja usanza, pero en Internet.

Paso a paso, el poder de las empresas está dando lugar al poder de la gente, lo que en mi opinión, es bueno para todos. La comunicación rompe las barreras entre las personas que son parte de una empresa y las que acuden a ella para algún tipo de fin.

Con el transcurso de los años veremos si realmente se produce una nueva revolución , la digital, o si estamos ante un espejismo pasajero.








Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.